| Paco's profileLo imposible, no existe,...PhotosBlogNetwork | Help |
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October 31 Carrera hacia el 8.000Desde que Wanda Rutkiewicz desapareciera en el Kangchenjunga, ninguna mujer había logrado alcanzar la cima de ocho montañas de ocho mil metros. Ahora son dos quienes lo han logrado, con una diferencia de horas. Edurne Pasaban (española) y Gerlinde Kaltenbrenner (austriaca) parecen estar al borde de una carrera por ser las primeras en alcanzar las míticas 14 cimas.
Al parecer, una antigua carrera comenzó de nuevo, esta vez con protagonistas femeninas: Edurne Pasaban (España) y Gerlinde Kaltenbrunner (Austria). Edurne había logrado el día miércoles 20 de julio su octavo ochomil con el ascenso al Nanga Parbat y de esta manera igualaba la cantidad de cimas de la desaparecida Wanda Rutkiewicz. Esto daba paso a "igualar" a Edurne con Wanda.
Sin embargo, el 21 de julio, con menos de 24 horas de diferencia, la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner igualaba la marca ascendiendo al Gasherbrum II. Un día de diferencia. Tras ella había un silencio publicitario que contrasta severamente con la enorme publicidad que rodea a Edurne, quien subió al Nanga Parbat con el equipo de "Al Filo de lo Imposible". Uno se pregunta si había ya una contienda entre ambas montañistas cosa que no sabremos. Lo cierto es que hoy, 21 de julio, parece igualarse a aquella fecha en que Reinhold Messner y Jerzy Kukucszka en la primera competencia por lograr las cimas de las catorce montañas principales de más de ocho mil metros de altitud.
Ambas habían planeado que su próxima montaña fuera el Broad Peak, lo que provocará expectativas, desde llevarse como buenas montañistas hasta ser rivales verdaderas. Es de imaginar el nacionalismo que estará siendo movido ante los patrocinadores para lograr ser la primera en lograr los "nueve" y luego los "catorce" y el resultado que ello logrará en la actitud de cada una. La carrera inicia. Quien tenga más dinero y mejor suerte con el tiempo, será quien logre ser la primera catorcemilista del mundo.
October 29 El secreto del EverestEl misterio del EVEREST, ocurrio en 1924, en la tercera expedicion para intentar subir al everest (8.850 metros de altitud), despues de fracasar una expedicion de 5 ingleses al polo sur (desaparecieron), el honor patrio de los ingleses estaba dañado , ya que era una epoca en la que el imperio ingles expandia sus miras por todo el mundo. Y el ascenso al everest, suponia la culminacion y una alegria nacional.
George Mallory jefe de expedicion en 1.921 y 1.922, acudio apoyado por su mujer Ruth, a la expedicion de 1.924, acudio un equipo de nueve ingleses y 36 serpas.
Mallory subio acompañado por otro alpinista (novato) asta el primer escalon a 8.500 metros aproximadamente... alli fue la ultima vez que se les vio...
Nunca se supo si llegaron a subir a los 8.850 metros... y hay opiniones para todos los gustos... pero es algo que nunca se podra saber...
En 1.999 se encontro el cuerpo congelado de Mallory, sin las botellas de oxigeno, con la ropa desgarrada, y sin la foto de su mujer que siempre llevaba encima, se cree, que la dejo en la cima que tanto ansio, y por la que dio la vida.
Como se suele decir en el mundo de los alpinistas "los dioses permiten la entrada en sus casas, aunque aveces a cambio de un alto precio" October 25 ANNAPURNA (primer ochomil)Maurice Herzog es, quizá, uno de los personajes en el mundo del montañismo que ha dejado una fuerte huella en nuestro deporte. Su libro “Annapurna, primer ocho mil” ha sido traducida a más de veinte idiomas y se ha vendido por millones. En muchos casos, es éste el libro que ha motivado a muchos actuales alpinistas a ir a la montaña pero, de cualquier forma, es quizá el éxito más impresionante en la literatura de montaña. Pero ¿quién es Maurice Herzog? ¿qué fue de él después de la famosa expedición al Annapurna? Las conversaciones que Ferran Latorre mantiene en la embajada francesa en España con el ex ministro de Juventud y Deporte francés tienen precisamente este objetivo: acercarnos a alguien de quien no sabemos si “¿Estoy delante de un hombre que la historia ha hecho grande, o estoy delante de un gran hombre, sin más?” (p. 12) Las preguntas siempre giran en torno al Annapurna, se trate de opiniones sobre su país, sobre la política o el montañismo mismo, pues Herzog declara que en esa montaña volvió a nacer: “Viví el milagro de volver a cruzar la frontera de la vida para regresar a ella...” (p. 68) Para el lector conocedor pueden parecer preguntas demasiado obvias o incluso pueden faltar algunas preguntas importantes, pero lo cierto es que la transcripción de las conversaciones muestran a un Herzog más real, hombre que parece perder la paciencia cuando se le pregunta si las opiniones de los Cuadernos del vértigo Louis Lachenal son opuestas a lo que él había ya manifestado en su libro: “Escuche. Fui yo quien organizó esa expedición. Fui yo quien llegó a la cumbre del Annapurna y, en cierto modo, fui yo quien dirigió la cordada de cumbre con Lachenal. Y lo más importante, durante la expedición monté casi todos los campos de altura y jamás abandoné.” (p. 88) Quizá parezca algo agresiva esta respuesta pero estamos a mitad de las conversaciones. Además, le da la razón a Lachenal en lo que respecta a la apreciación de la montaña: “Para Lachenal, aquella era una cumbre más. En consecuencia, había que actuar como en otras montañas: cada segundo que pasaba nos ponía en peligro. En cambio para mí, esa cumbre era absolutamente distinta a todas las demás. Eso es algo que sencillamente se siente o, mejor, se presiente.” (p. 57) Pero lo contradice en algo importante: “Da a entender que siguió conmigo para salvarme. Pero yo le puedo asegurar que eso es absolutamente falso y una completa invención... Si quería de veras salvarme, ¿por qué me dejó solo en la cumbre y se fue sin esperarme?” (p. 88) Lo importante no es la discrepancia entre dos personajes que vivieron una misma aventura del hombre y que, por desgracia, ha acicateado el morbo de muchos. La verdadera importancia está en que después de haber ascendido el primer ocho mil, , regresó a la montaña, aunque con otros objetivos más modestos. “La montaña lo era todo para mí, había vivido en ella los momentos más bellos de mi vida. Me acuerdo de que le confesaba [a Terray] casi diría a modo de súplica, que me conformaba sencillamente con poder volver a ella. Pero, aún así, no estaba seguro ni de eso.” (p. 76) “Con la invalidez que sufría, no podía aspirar a las ascensiones que realmente me motivaban y sin esta motivación, es muy difícil seguir plenamente practicando el alpinismo, con toda la dedicación necesaria.” (p. 78) Las opiniones que vierte en las conversaciones alcanzan a las expediciones comerciales, las competencias de escalada y a la ética del montañismo por sí. De las primeras dice: “Yo creo que entre este flujo de alpinistas, e incluso de los que no son alpinistas, que van al Everest hay gente admirable que ha agotado casi todas sus posibilidades... Pero hay también una derivación comercial en la que hay una exageración manifiesta, casi escandalosa. Llevar al Everest, como hacen los guías, a gente que no ha estado casi nunca en la alta montaña, me parece indecente.” (p. 118) Las competencias “Desde luego que no comparten el espíritu de la alta montaña. Tan sólo utilizan la naturaleza como escenario. Pero podrían prescindir de ella y no perder su esencia, algo imposible en el alpinismo. Lamentablemente, los medios de comunicación no dejan clara esta gran diferencia, y el público tiende a confundir dos actividades que en realidad son muy diferentes.” (p. 124-125) No le agradan “Pero entienda que yo me alimenté de otro espíritu muy distinto.” (p. 127) Alpinista de mitad del siglo XX, tiene la convicción de que Mallory e Irvine no llegaron a la cumbre del Everest porque “La dificultad del segundo escalón, a esa altura y en esas circunstancias, me parece insalvable.” (p. 118) Quizá lo más importante de las conversaciones sea la postura hacia la montaña, de la que piensa: “A mí el resto del mundo me daba igual. Lo mío era una pasión personal que no quería que fuera pública. A veces creo que se trata más de una cuestión de amor o atracción por una montaña. Empezamos a fijarnos más en una que en otra, y luego acabamos, en cierto modo, amándola.” (p. 116) Un tema muy importante lo destaca en pocas palabras: “Un alpinista, si verdaderamente se considera como tal, no tendría que mentir. Creo en la nobleza de la gente de montaña, una condición que debería reemplazar de por sí cualquier prueba.” (p. 125) porque “Si un alpinista miente, con el tiempo, se acaba descubriendo.” (p. 126) Libro sorprendente, no deja de asombrar la personalidad de un hombre que “...estaba decidido a morir en mi montaña.” (p. 63) October 21 (Rutas) Sierra SagraNuestro destino, la Puebla de Don Fabrique, en granada. La Sierra Sagra con sus 2.381 metros de altura, se convierte en el segundo islote más alto de Andalucia, tan solo después del grupo de Sierra Nevada. Nuestra salida como siempre desde la Vega Baja (Vega Baixa), más concretamente desde Cox, tan solo por el orden, Redovan, Callosa y por ultimo recogemos a José que vive en Cox. Siguiendo la autovia dirección Murcia, al pasar cerca de Murcia, tomar direccion Almeria, una vez cerca de Alcantarilla continuar hacia Mula – Caravaca y proseguir hasta la A-330 a la altura de Almaciles, y enseguida nos encontramos con la Puebla de Don Fabrique. Al entrar, hay un desvio hacia la izquierda, hacia el pueblo, pero para ir a la Sierra Sagra debemos tomar el desvio de la derecha.
Pasamos por el puerto de montaña y aparcamos el coche en el collado, nos preparamos para ascender hasta el punto maximo para el senderista (a unos 2.137 metros), descansamos, y volvemos al collado, al coche con ganas de comer, y satisfechos por la ascensión viable para senderistas que hemos realizados. El ascenso se ha realizado la mayor parte por caminos oscurecidos por las copas de los arboles que nos resguardaban del tremendo sol que caia; un caserio que dejamos a un lado después de un pequeño tramo por el torrente seco de los deshielos, y por fin el tramo final; aunque con más dificultad al tratarse de un tramo cubierto por piedras en su mayoria sueltas. Por este ultimo tramo, sufrimos un par de caidas sin importancias, ecepto por la sagre que salia del brazo de Paco, que al resvalarse intento sujetarse en lo primero que encontro y casualmente fue una planta llena de pinchas… Una vez en el coche, cambiamos las mochilas por la comida, y fuimos a relajarnos y a lavarnos los pies a un riachuelo de deshielo que habia cerca, aquí, echando unas fotos, la camara de nuestro amigo luis izo submarinismo en una caida o un malentendido, pero se seco y gracias, aun sigue dando guerra y echando las instantaneas… La tarde acabo a las 17:00 cuando cargamos otra vez el coche de Luis y pusimos rumbo a casa.
En total un recorrido de 2 horas 14 minutos, 164 km, para disfrutar de la belleza que brinda estos paisajes.
Para información sobre el recorrido consultar www.viamichelin.es Para información del lugar http://www.puebladedonfadrique.com/ October 09 HISTORIA DE LA SENYERA VALENCIANAEl Rey Pedro IV de Aragón y II de Valencia creó un protocolo y ceremonial muy especial para la Real Senyera, que se viene observando desde entonces, y que el profesor e investigador Fermín Juanto Manrique resume en estos tres puntos: 1. Que no haga reverencia, ni se incline ante nadie. 2. Que su salida no sea nunca por la puerta, sino que solemnemente sea bajada verticalmente desde el balcón consistorial. 3. Que de su custodia se encargue el Maestre Racional, quien le entregará al Justicia de lo Criminal para las conmemoraciones ciudadanas y al jefe del Centenar de la Ploma para las salidas por contrafueros o en defensa del Reino. Reglas de los ballesteros El mismo Rey también reguló la elección de los 100 ballesteros artesanos que, como miembros de dicha institución, custodiaban la Senyera. El 23 de Julio de 1.376, Pedro IV añadió a esta tradicional escolta otros 100 hombres, nobles o plebeyos, tal es la importancia que siempre tuvo la Senyera. Pedro IV de Aragón y II de Valencia concedió, además, que la moneda al uso (florins) se acuñaran en Valencia a partir de 1.369, se acuñara en valencia a partir de 1.369 y que apareciera en el reverso la corona real, y que siempre que se escribiera el nombre de Valencia en los documentos diplomáticos fuera coronada la letra "L" (leal). Bandera tricolor La Real Senyera estaba debidamente guardada y custodiada, y se les rendían Máximos Honores cada vez que entraba o salía de la sede del Consell. El protocolo con respecto a la Real Senyera siempre se le ha guardado con absoluta escrupulosidad. Tiene también por Especial Privilegio del Rey un escudo "fet a cayró", es decir, en forma de rombo y con los cuatro palos gules, todo lo cual era exactamente "el timbre" del Rey. En 1.377, los Jurats del Consell, hicieron la siguiente recomendación muy especial: "Lo dit Consell pensam que en los segells no havia convinents ne encara deguts senyals de edificis a forma de una ciutat e ès cert que el senyal per los molts altas Senyors Reys otorgat e conformat a la dita ciutat, era e ès llut propi senyal de bastons o barres grogues e vermelles. Per tant, lo dit Consell, deliberadament e concordant, tenc per be e volc e provei dites corts usen del dit senyal real de cascun segells". 2.2 La senyera: premio al valor Pedro II distinguió con la Corona la valentía valenciana Es completamente falsa la leyenda de que Wifredo el Vellloso fue herido en el año 814 en una batalla contra los normandos, mientras luchaba a favor de Carlos el Calvo, quien sobre su escudo de color oro plasmaría con sus dedos cuatro rayas rojas verticales con la sangre del herido. Dicha leyenda apareció por primera vez en 1.550, siete siglos más tarde de que hubiera ocurrido el presunto suceso. La recogió Pere Antonio Beuter, que escribía y daba como buena cualquier fábula que se le contara, sin aplicar ningún método crítico. Más tarde lo que él dijo lo copiaría, sin más, el historiador Escolano. Hay que buscar en las fuentes directas, y en este caso, en la dura y cruenta guerra entablada entre Aragón y Castilla, a consecuencia de querer anexionarse el rey Pedro I el Cruel de los territorios de la Corona de Aragón. Entonces, valencia lucho con denuedo y valor a las órdenes de Pedro IV de Aragón y II de Valencia, quien acabaría vencedor en la contienda el año 1.365. El monarca aragonés concedió como premio al valor valenciano coronar su Senyera. El historiador Vicente Vives Liern da cuenta del "color azul del cual los antiguos reyes de Aragón, solían llevar en sus banderas". Martí de Viciana testimonia que "en la dicha añadidura del sobredicho color se sobrepongan o entretejan o se pinten, tres coronas reales de oro". Explica el profesor e investigador de la Senyera, Fermín Juanto Manrique que "el azul era el antiquísimo color del señorío de Sobrarbe, primitivo núcleo del reino de Aragón. Por ello, las armas de la antigua Casa Real de Aragón llevaban sobre fondo azul celeste la famosa Cruz de Iñigo Arista". 2.3 El azul de la senyera Este es el color de mayor armonía con el oro de la Corona "La causa de que nuestros antepasados escogieran el color azul fue, quizá, por ser el de mayor armonía con el oro de la corona. En la cerámica valenciana del siglo XV era muy usual esa combinación. En Francia también lo utilizaban como fondo heráldico de la flor de lis. Posiblemente, los valencianos también valoraron que era uno de los siete colores heráldicos", acota Ricardo García-Moya, en su tratado de la Real Senyera. La Corona fue un elemento heráldico tan importante como las barras. Lo Rat Penat fue un elemento heráldico incorporado más tarde, el cual se pintaba o bordaba sobre la Corona en las banderas representativas del Reino. En 1.449, el Consell ante el deterioro de la Senyera dispuso que: "...attenets que la bandera d´or e flama, fos squiurada e gastada, per tal proveiren ne nos feta una nova consembant de aquella, empero ab Corona". Así consta en el Manual de Consells, que se conserva en el Archivo Histórico de la Ciudad de Valencia , A-34, fol CC, años 1.447 a 1.450. El matiz es importante, no podía faltar la Corona, que era bordada y costosa de hacer. Una labor de pura filigrana artesanal. Por lo normal, de la bandera se estropeaba la parte contraria al asta y se cambiaba por un tejido nuevo, sin tocar la parte de la Corona. De ahí que se deduzca que en el citado año debió de llegar a tal la situación de destroza de la Senyera, que obligó "als Jurats" a hacer una completamente nueva en el penúltimo año del siglo XV. EL DOCUMENTO DE PISANELLO Alfonso III el Magnánimo entró triunfante en Nápoles en 1.442. Allí conoció a Pisanello, quien ha dejado para la investigación heráldica un buen docuemento: el boceto de un retrato del Rey de Valencia, realizado en 1.448, donde aparece el perfil del monarca junto a las barras, la Corona y Lo Rat Penat, el simbolismo de la Real Senyera. Los símbolos de la Senyera eran utilizados y usados por el Rey, en este caso considerado como el estadista más culto y humanista de toda la Historia del Reino de Valencia. Este documento destruye todas las tesis catalanistas de que la bandera de la ciudad derivaba de su escudo. La Senyera es "la expresión en tejido de las armas del Rey y del Reino de Valencia" . |
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